Pie Grande

Ayer fui al mall en busca de zapatos. Estoy invitada a un bautizo el 20 de noviembre y quiero usar algo femenino para variar y salir del clásico pantalón y blusa. Primero me junté con mi mamá y vitrineamos en una boutique de la que es clienta y me compré un vestido de gasa muy lindo. Es floreado, me llega hasta la mitad del muslo, manga princesa y escote en V y aunque tiene un detalle que no me vuelve loca precisamente, tiene arreglo. En la  boutique, la vendedora me mostró unas leggins de encaje color crudo y me enamoré de ellas, además que van muy bien con el vestido. Lamentablemente no estaban en mi talla, pero no me preocupa eso, porque mi mamá me las va a hacer a la medida (uno de los pro de tener una mamá costurera). Entonces me faltaba un solo ítem: los zapatos. Tengo un par de peep toes color peltre con una pequeña plataforma. Pero esos no eran mi primera opción. Me enamoré del zapato Oxford, aquel clásico masculino, en versión femenina y aunque sé que no combinan con el atuendo que tengo programado para el veinte, sí  los quiero para uso diario. 
La otra opción eran unos zapatos tipo flat, con una correa en el tobillo, con un aire muy nostálgico. 


En Aldo encontré un modelo parecido al Oxford en color negro, fucsia y en negro con blanco, muy parecido a los saddle o patrullero. Tomé el zapato para ver el valor y la talla. En ese momento se me acercó una vendedora para ayudarme. Le pregunté si tenía los mismos en talla 40. Sí, tengo el pie bastante grande y a veces me da algo de vergüenza pedir mi talla cuando me compro zapatos porque a pesar que mido 1.70, calzar 40 es ligeramente desproporcionado. Entonces la vendedora, que por cierto tenía mucha "people skills" como dicen los gringos, se da media vuelta y le grita, LE GRITA a otra dependienta "OYE, ¿DE ESTE MODELO HAY EN 40?" a lo que la otra vendedora le pregunta "¿EN 40?" y la vendedora que me atendía le dice "SÍ, EN 40; PARA ELLA" apuntándome. En ese momento sentí que la tienda se oscurecía y del cielo salía un foco que me iluminaba solo a mí, y una flecha de neón me apuntaba con la leyenda "calza 40". Finalmente la otra muchacha le dice "NOO, LLEGAN SOLO HASTA 39". Le dí las gracias a la vendedora y salí de la tienda, con la cabeza gacha y completamente humillada.
¿Cuál es el gusto de los vendedores de dar a conocer tu talle, sea cual sea, zapatos, pantalones, chaquetas, por qué siempre tienen que consultar si existe un talle más grande a otra vendedora, a viva voz, para que el resto de los vendedores y compradores se enteren de tus medidas? Al final recorrí 13 tiendas y en ninguna encontré cualquiera de los dos pares que busqué. No importa, usaré mis peep toes y me ahorraré 50 lucas.

Lo que me aproblema en este momento: No sé como peinarme. Figuro que me inspiraré en Michelle Williams o en Carey Mulligan. Miren que bien rockean en corte pixie.





 PD: Mi mamá acaba de arreglar el detalle de mi vestido que no me gustaba.

pd2: esto no tiene nada que ver, pero el 17 de noviembre se realizará en Chile el festival SUE, y tocarán los Scissor Sisters y serán teloneados por Mika. El plato fuerte de la jornada será Massive Attack. ¿Cuándo nos reunimos para planear? ¿Ya saben a que me refiero, cierto?

Comments

  1. Muerte. De verdad, muerte. O sea, calzar más no es pecado alguno, para nada... pero muerte la situación. Es como típica situación retratada en sitcoms, cuando van a comprar shampoo para los piojos, profilácticos a.k.a. preservativos a.k.a. condones, cremas para los hongos, y otros tantos productos de usos con "dudosa" reputación.

    O cuando te vas a probar un par de pantalones, y sabes que tu talla es 44, pero de repente, por un par de findes de excesos, o a causa del stress de haber estado en proceso de creación de una tesis por 5 meses, o simplemente porque el fabricante es un idiota, te das cuenta que los talla 44 ya no te entran, con suerte llegan a la altura de los muslos (¡soy parte italiano y camino mucho!), y tienes que pedirle a la vendedora otro "de una talla más". Te lo llevan y te das cuenta que esos tampoco terminan de subir, o bien no cruzan. Muerte. Pides "otra talla más". Muerte en 10, la vendedora se apresta a decir las palabras, o más bien, los números prohibidos. "Jéssica, tráeme estos en CUARENTA Y OCHOOOOOO!". Muerteeee. Trágame tierra. Que me caiga un asteroide. Noooooooo -grítese en cámara lenta, y con un close up-.

    Hay personas para las que la discreción no existe, o el afán de avergonzar al otro es simple ejercicio cotidiano. Muerte. Muerte para ellos.

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  2. Jajajaja,es que ya te imagino toda idiota sudaquita pequeña dentro de la tienda!

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