Wednesday

Llamado al orden


Vivo en una disyuntiva. Por un lado me gusta tener todo ordenado, clasificado, organizado. Por el otro lado, se me hace súper fácil desordenar y solo en un par de días desarmo todo lo que me tomó un par de horas ordenar. Y por supuesto, detesto ordenar. Entonces este fin de semana ordené nuevamente mi ropero, porque lógicamente ya estaba todo hecho un caos. De verdad un caos.

Evidencia A):

Así de caótico estaba mi ropero. Y me da vergüenza tenerlo así porque es un ropero tan lindo. Debe tener más de 40 años y perteneció a mi padre cuando éste era soltero. Es de estilo normando y originalmente de color café. Por años lo tuvimos en una pieza en el patio de la casa guardando ropa de invierno, escondido del mundo, hasta que este año con mi mamá lo sacamos, le quitamos la ropa, lo pintamos blanco, y lo pusimos en mi habitación. Aquí tengo guardada toda la ropa que no se cuelga (i.e. pantalones, chaquetas, etc.) zapatos, pijamas, ropa interior, y también artículos de escritorio.


Y ahora quedó súper ordenadito. E incluso me permití una pequeña manía; ordené toda la ropa por color. En la primera bandeja están todas las poleras, desde las negras hasta las blancas. En el medio, los sweaters y poleras de hilo, organizado de la misma manera y en el tercero, los pijamas,de un lado (la pila más alta) los de invierno y del otro, los de verano.




De todas maneras no me hago muchas ilusiones porque creo que de aquí a la próxima semana va a estar completamente revuelto. Pero es lindo igual abrir el ropero y ver todo ordenadito y en su lugar.



No comments:

Post a Comment

Las opiniones son libres; los hechos- sagrados.