Vacaciones


Estoy disfrutando de los últimos días de vacaciones. Llevo más de un año laburando en una oficina y por fin, desde el 1 de abril pude hacer efectivo mi descanso legal. No se imaginan lo mucho que lo necesitaba, las últimas semanas parecían todas iguales, despertar a la misma hora, tomar el mismo tren y observar siempre a las mismas personas, hacer siempre la misma ruta hacia la oficina. Estas semanitas libres he dormido mucho, he comido más de lo acostumbrado, me he reído bastante e incluso hice un viaje relámpago. Me pasé cuatro días y tres noches en la casa de mis tíos en el campo y aunque suene un poco cursi, fue un viaje de desintoxicación. Sí! porque incluso para el segundo día sufrí un dolor de cabeza iniguantable, de esos que te dan ganas de dejar todo en silencio y en total obscuridad. Y es que el aire fresco y descontaminado del campo de verdad limpia el cuerpo humano y balancea el sistema nervioso. Ya estoy renovada para volver a la vida laboral, aunque no necesariamente entusiasmada por volver a la oficina.


Durante mis días en el campo hice una caminata de 5 kilómetros de ida y 5 kilómetros de vuelta, desde la casa hasta la playa, pasando por los cerros en donde se aprecian los vestigios de lo que alguna vez fue un pueblo famoso por las siembras de legumbres y encontrándome de vez en cuando con animales de granja. Una vez que llegué a la primera playa, me encontré con un grupo de chicos que practicaba kitesurfing, un deporte bastante popular allá, porque se trata de una de las mejores playas de país para practicar surfing, kitesurfing y todo deporte relacionado con el viento y las olas. Incluso capté un pequeño vídeo que subí a Instagram para recordar el momento.



En síntesis, han sido unas estupendas semanas y aunque desearía que no se acabaran nunca, hay que enfrentar la realidad y volver a trabajar, aunque está vez lo haré ansiosa de volver a disfrutar una vez más mis tres semanas de vacaciones.x


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